
La vida permanentemente nos ofrece matices y, en ocasiones, es inexplicable su procedencia: de dónde coño he sacado yo ésto, te preguntas, de mi padre, de mi abuelo, lo traía de serie....
Esto me trae recuerdos de mi tierna infancia y posteriores años, así recuerdo perfectamente que mi madre no se llevaba muy bien con mi abuelo (su padre) y muchas reuniones acababan con bronca. Este que os cuento es uno de los episodios más graciosos que he vivido nunca, puedo ver la cara de los protagonistas, como si fuera hoy...
Un día primaveral del año 1986 nos reunimos toda la familia en la Casa de Campo. Mi abuelo se tomó alguna cerveza de más, era habitual en estos eventos el exceso en la ingesta de alcohol del hombre, y si después de los postres se ponía con las copas, se liaba parda con seguridad- "vámonos a por una tarta" - me dijo guiñándome el ojo. Cojonudo!! pensé, cuando el abuelo hace estos gestos es que está mosqueado con mamá y quiere dar un poco por culo, y yo voy a participar: prometía la cosa.
Êfectivamente, serían las 3 de la tarde, y nos fuimos a la cafetería del teleférico, compramos una tarta "helada" y de camino 3 ó 4 whiskis. Me mira muy serio y exclama: "te voy a enseñar a conducir, coño!!, que espere tu madre"... Guay, pensé. Tras varias horas conduciendo aquel Seat 124 amarillo en un parking, en la gloria, de repente el abuelo grita, "para el coche!", me detengo, le miro y me dice "YA ESTÁS PREPARADO PARA LA CARRETERA, LLÉVALO TÚ..."
Esto me trae recuerdos de mi tierna infancia y posteriores años, así recuerdo perfectamente que mi madre no se llevaba muy bien con mi abuelo (su padre) y muchas reuniones acababan con bronca. Este que os cuento es uno de los episodios más graciosos que he vivido nunca, puedo ver la cara de los protagonistas, como si fuera hoy...
Un día primaveral del año 1986 nos reunimos toda la familia en la Casa de Campo. Mi abuelo se tomó alguna cerveza de más, era habitual en estos eventos el exceso en la ingesta de alcohol del hombre, y si después de los postres se ponía con las copas, se liaba parda con seguridad- "vámonos a por una tarta" - me dijo guiñándome el ojo. Cojonudo!! pensé, cuando el abuelo hace estos gestos es que está mosqueado con mamá y quiere dar un poco por culo, y yo voy a participar: prometía la cosa.
Êfectivamente, serían las 3 de la tarde, y nos fuimos a la cafetería del teleférico, compramos una tarta "helada" y de camino 3 ó 4 whiskis. Me mira muy serio y exclama: "te voy a enseñar a conducir, coño!!, que espere tu madre"... Guay, pensé. Tras varias horas conduciendo aquel Seat 124 amarillo en un parking, en la gloria, de repente el abuelo grita, "para el coche!", me detengo, le miro y me dice "YA ESTÁS PREPARADO PARA LA CARRETERA, LLÉVALO TÚ..."
Y así fue, en plan vaquilla por la casa de campo con el abuelo pedo, imaginaos la cara del resto cuando llegamos, a las 7 de la tarde, yo al volante con 12 años, la tarta para servirla en vaso y el abuelo diciendo a mi madre lo bien que conducía. Se lió, claro...
1 comentario:
Qué poco me cuesta imaginarte....
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