lunes, 16 de noviembre de 2009

La silla

Comprobar ortografía







Definitivamente el 2009 es y, está, indomable; el viernes por la noche cené con mis compañeros de natación, en la clásica cena prenavideña.
Al llegar, todos me preguntaron por el pie, qué tal, etc, etc. repetí mis palabras por cuatro o cinco sectores de la mesa... no me escucharon todos a la vez porque, la cena la amenizaba, el novio de una compañera y su repertorio e chistes, gracietas, bailes, etc. Creedme, yo nunca he visto algo igual, es más, nadie pudo terminar ninguna conversación que iniciara con su vecino de mesa, sin ser interrumpido por nuestro animador, qué con continuos espasmos, y gran vozarrón, se levantaba una y otra vez, asustándome incluso, varias veces...
Pero claro, el recuerdo de la cena, para todos, no será el repertorio, ni los chistes...
...de pronto, la silla que me sujetaba se desbarató, el hostión que me di contra el suelo fue fino, y esto puso fin a los chistes, siendo el mio el mejor, con creces, de la noche...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te voy a llevar a que te hagan una imposiciòn de manos. Pomba

Pelotero Guitarrero dijo...

muy bueno el relato... casi siempre da una extraña alegría cuando alguien se cae en tus narices :|, pero si ya es un.. cojo temporal :| tiene que ser unas risas sin aditivos ;)!

Ánimo que el final del túnel esta más cerca!
Un abrazako!